Crea espacios tranquilos con grava, piedras y un diseño minimalista centrado en la atención plena.
Un espacio de meditación al aire libre, sereno y minimalista, se centra en un jardín de grava cuidadosamente rastrillado que forma elegantes y fluidos patrones. Piedras lisas y cuidadosamente colocadas, de diferentes tamaños, se disponen en pequeños grupos, creando puntos focales de belleza natural. Un sencillo banco bajo de madera, elaborado con cedro desgastado, se encuentra al borde de la grava, ofreciendo un lugar para la contemplación en silencio. Todo el espacio está bañado por una luz natural suave y difusa, ya sea del suave sol de la mañana que se filtra a través de un delicado dosel de bambú o del resplandor dorado del atardecer, que proyecta sombras largas y sutiles. La atmósfera es de profunda paz y consciencia plena, con una palangana de piedra poco profunda cerca, que refleja el cielo. La composición es limpia, equilibrada y profundamente relajante, enfatizando la armonía entre el diseño humano y los elementos naturales.